La causa adecuada en el accidente de circulación

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Nuestros compa√Īeros letrados de Buscando.ABOGADO¬ģ nos facilitan unas consideraciones a la hora de determinar lo que jur√≠dicamente se conoce como causa adecuada que explica un accidente.

La causa adecuada

Muy frecuentemente, se discute en juicio qui√©n tuvo la culpa de un accidente de circulaci√≥n. En dicho debate las partes suelen esgrimir todo tipo de argumentaciones, pretendiendo subrayar como “causa” del accidente hechos que no siempre son causa en sentido estricto. Veamos:

La doctrina jurisprudencial acoge el principio de la causaci√≥n adecuada del accidente, que parte de la necesidad de que los resultados da√Īosos puedan imputarse causalmente al agente, siendo consecuencia natural, adecuada y suficiente de la determinaci√≥n de la voluntad; debiendo entenderse por consecuencia natural aquella propicia entre el acto inicial y el resultado da√Īoso, una relaci√≥n de necesidad conforme a los conocimientos normalmente aceptados y debiendo valorarse en cada caso concreto si el acto antecedente, que se presenta como causa, tiene virtualidad suficiente para que del mismo se derive como consecuencia necesaria, el efecto lesivo producido, no siendo suficientes las simples conjeturas o la existencia de datos f√°cticos que, por mera coincidencia, induzcan a pensar en una posible interrelaci√≥n de estos acontecimientos, sino que es precisa la existencia de una prueba determinante relativa al nexo entre la conducta del agente y la producci√≥n del da√Īo, de tal forma que haga patente la culpabilidad que obliga a repararlo¬†( sentencias del Tribunal Supremo de 11 de marzo y 17 de noviembre de 1988, 27 de octubre de 1990 y 25 de febrero de 1992).

Sentencia del Tribunal Supremo

Dice¬†la sentencia del Tribunal Supremo de 30 junio 2000¬†que: “Constituye doctrina de esta Sala que para la imputaci√≥n de la responsabilidad, cualquiera que sea el criterio que se utilice (subjetivo u objetivo), es requisito indispensable la determinaci√≥n del nexo causal entre la conducta del agente y la producci√≥n del da√Īo ( sentencia de 11 febrero 1998), el cual ha de basarse en una certeza probatoria que no puede quedar desvirtuada por una posible aplicaci√≥n de la teor√≠a del riesgo, la objetivaci√≥n de la responsabilidad o la inversi√≥n de la carga de la prueba ( sentencias 17 diciembre 1988 y 2 abril 1998).

Es precisa la existencia de una prueba terminante (sentencias de 3 noviembre 1993 y 31 julio 1999), sin que sean suficientes meras conjeturas, deducciones o probabilidades (sentencias de 4 julio 1998, 6 febrero y 31 julio 1999). El ¬ęc√≥mo y por qu√©¬Ľ del accidente constituyen elementos indispensables en el examen de la causa eficiente del evento da√Īoso (sentencias de 17 diciembre 1988, 27 octubre 1990, 13 febrero y 3 noviembre 1993). La prueba del nexo causal, requisito al que no alcanza la presunci√≥n insita en la doctrina denominada de la inversi√≥n de la carga de la prueba, incumbe al actor, el cual debe acreditar la realidad del hecho imputable al demandado del que se hace surgir la obligaci√≥n de reparar el da√Īo causado (sentencias de 14 de febrero 1994 y 14 febrero 1985, 11 febrero 1986, 4 febrero y 4 junio 1987, 17 diciembre 1988, entre otras)”.

M√°s jurisprudencia

As√≠ mismo, es doctrina jurisprudencial firme la expresiva de que corresponde al demandante la carga de la prueba de la base f√°ctica (es decir, la prueba del c√≥mo y el porqu√© del siniestro causante del da√Īo), de la relaci√≥n de causalidad y, por ende, de las consecuencias de su falta¬†(sentencias del Tribunal Supremo, por todas, de 6 noviembre 2001, 23 diciembre 2002, 27 diciembre 2002,¬†31 mayo 2005¬†y 27 julio 2006).

Y confirmando tal criterio la sentencia de 24 enero 2007¬†expone: “Debe se√Īalarse que, sobre la relaci√≥n de causalidad y su prueba, tiene declarado esta Sala, como se recoge en la sentencia de 25 de septiembre de 2003, citada en la reciente sentencia de 11 de julio de 2006, que ¬ęcorresponde la carga de la base f√°ctica (del nexo causal) y por ende las consecuencias desfavorables de su falta al demandante¬Ľ y ¬ęen todo caso es preciso que se pruebe la existencia de nexo causal, correspondiendo la prueba al perjudicado que ejercita la acci√≥n¬Ľ ( sentencia de 6 de noviembre de 2001, citada en la de 23 de diciembre de 2002); ¬ęsiempre ser√° requisito ineludible la exigencia de una relaci√≥n de causalidad entre la conducta (negligente) activa o pasiva del demandado y el resultado da√Īoso producido, de tal modo que la responsabilidad se desvanece si el expresado nexo causal no ha podido concretarse¬Ľ (sentencia de 3 de mayo de 1995, citada en la de 30 de octubre de 2002) y que, ¬ęcomo ya ha declarado con anterioridad esta Sala, la necesidad de la cumplida demostraci√≥n del nexo referido, que haga patente la culpabilidad del agente en la producci√≥n del da√Īo – que es lo que determina su obligaci√≥n de repararlo – no puede quedar desvirtuada por una posible aplicaci√≥n de la teor√≠a del riesgo o de la inversi√≥n de la carga de la prueba, soluciones que responden a la interpretaci√≥n actual de los arts. 1.902 y 1.903 del C√≥digo Civil¬†en determinados supuestos…¬Ľ (sentencia de 27 de diciembre de 2002)”.

Por todo ello, recordamos que no debemos conformarnos con afirmar causas concurrentes, sino en demostrar que estas son además eficientes. Para ello es necesario lo que CUBE Accidentes le ofrece: la perfecta armonía de su abogado con los peritos reconstructores de accidentes con los que trabaja.


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