Consecuencias de una mala prueba pericial médica

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Analizamos una sentencia de la Audiencia Provincial de Las Palmas del año 2012 en la que sobresalen las consecuencias de utilizar una mala prueba pericial médica. Vamos con ello:

Resumen

Analizamos un caso por el que se desestima el recurso de apelación interpuesto por los codemandados, aseguradora y asegurado, concluyendo que los mismos deben indemnizar a los demandantes por los daños personales y materiales ocasionados por el siniestro.

Las lesiones sufridas por los ocupantes tienen un carácter objetivo y así fueron apreciadas por los facultativos, no solamente por referencia de dolor de los lesionados, sino por la exploración de la que resultó efectivamente las contracturas que constan en la documentación médica aportada, todo ello compatible con una colisión por alcance. Además en el caso no existe ningún informe médico que excluya la causalidad de las lesiones en razón al impacto sufrido y al tipo de accidente que se relata en la demanda, careciendo el perito de los apelantes de formación médica para informar con seguridad y seriedad sobre tal extremo (FJ 2).

Fundamentos del derecho

Por lo que se refiere a la falta de nexo causal entre el accidente y las lesiones, reitera la parte que cuestiona la realidad de las lesiones a la vista de la escasa entidad de los daños que presentan uno y otro vehículo, que en el vehículo del actor ascienden a xx Eur., pues el resto se refiere a mano de obra y pintura (xxx Eur.).

Refiere la parte que el informe pericial también concluye que una hipotética colisión entre los dos vehículos no pudo transmitir energía suficiente para causar las lesiones que se reclaman.

Y así sostiene el perito que la posibilidad de causar las lesiones dependería de la posibilidad de que, tras el impacto, se produjera un cambio de velocidad en el vehículo del actor superior a los 8 km/h, circunstancia que se descarta en el accidente que nos ocupa pues a partir de esa velocidad se produciría la rotura de elementos y soportes en el vehículo del actor que no resultaron dañados a la vista de los informes periciales que obran en las actuaciones.

Señala la apelante que este tipo de lesiones, provocadas por movimientos de hiperflexión e híper-extensión de las extremidades afectadas, requieren un movimiento brusco capaz de transmitir energía al habitáculo del vehículo, siendo ésta normalmente contrarrestada al ser absorbida por los elementos de seguridad de los vehículos, no alcanzando al habitáculo del mismo, de forma que no puede producirse aceleración/desaceleración suficientes susceptible de provocar lesiones.

Finalmente afirma esta parte que estas circunstancias han sido valoradas en el informe pericial en el que, además, y partiendo de las posiciones de los vehículos y la dinámica del accidente, las velocidades desarrolladas están por debajo de los umbrales en los que estadísticamente se pueden causar lesiones, sin que la existencia de informes médicos evidencien, a su entender, que necesariamente estas lesiones existan u obedezcan a una mera sintomatología referida por los pacientes, pues no se evidencia lesión objetiva alguna.

Termina suplicando a la Sala que se dicte sentencia con estimación del recurso de apelación revocando la de instancia en el sentido interesado, con expresa condena en costas a la contraparte.

SEGUNDO.- El Tribunal ha examinado íntegramente la prueba practicada y visionado el soporte audiovisual en el que figura grabado el acto del juicio y comparte la valoración de la prueba que realiza el Juez a quo, quien se ajusta en su valoración a las normas de la Ley de Enjuiciamiento Civil, la lógica del criterio humano y las reglas de la sana crítica.

Declaración de los ocupantes del vehículo y del testigo

En particular la intervención del vehículo del demandado en el accidente viene probada por la declaración de los ocupantes del vehículo y del testigo, coincidiendo todos los ocupantes, tanto los que son actores, como la conductora que no reclama en esta litis, en que vieron al vehículo y tomaron nota de la matrícula. Además sí se da detalle por los ocupantes de elementos del vehículo interviniente añadidos a su color blanco, el ocupante José Miguel dice que cree que era un Peugeot, y la conductora que es testigo en estos autos, Doña Rebeca describe el vehículo como un vehículo largo (al igual que el propio perito de la demandada), antiguo, y que no es redondeado por detrás sino con parte trasera sobresaliente.

A ello se añade la declaración del otro testigo, no ocupante, D. Cipriano, que aunque no tomó la matrícula sí pudo ver la maniobra del vehículo blanco que describen los ocupantes. Todo ello se valora además teniendo en cuenta que la conductora y ocupantes acudieron inmediatamente a la Policía Local, formulando la correspondiente denuncia, y además los ocupantes después del siniestro acudieron a la Clínica Santa Catalina donde fueron asistidos de las lesiones. Ya desde el primer momento la conductora ha sostenido la misma versión, afirmando que el conductor del vehículo blanco era un chico joven, dato que corroboran los otros dos ocupantes, actores en la litis.

En cuanto al informe pericial que aportan las apelantes en la instancia es muy significativo que basando el perito la imposibilidad de la colisión en que el vehículo Peugeot tenía en su parte delantera a la altura del radiador una mancha color morrada pero no verde, no se acompañe al informe una foto de la referida mancha. El siniestro se produce el 11 de diciembre de 2010, y el perito D. Feliciano en el informe manifiesta que recibe el encargo de elaborar el informe el 15 de febrero de 2011. En consecuencia cuando el perito ve el vehículo del demandado el día 16 de febrero de 2011, han transcurrido más de dos meses desde el accidente, y el propio demandado y apelante señor Nemesio refiere en su declaración en el acto de la vista que tuvo otro golpe por alcance, golpe del que pueden ser los restos de pintura morada que dice el señor Feliciano que vio en el vehículo, y que incluso pueden haber eliminado los vestigios de una colisión anterior. Doña Elsa afirma en su declaración que el perito de su compañía aseguradora Axxx no pudo ver el vehículo contrario porque no le dejaron.

Y respecto a la entidad y nexo causal de las lesiones sufridas por los ocupantes, la Sala no tiene duda de que provienen del siniestro, y que estas lesiones son objetivas y así fueron apreciadas por los facultativos, no solamente por referencia de dolor de los lesionados, sino por la exploración de la que resultó efectivamente las contracturas que constan en la documentación médica aportada, todo ello compatible con una colisión por alcance.

A estos efectos las estadísticas no son relevantes, y hay que analizar el caso concreto. En el presente no existe ningún informe médico que excluya la causalidad de las lesiones en razón al impacto sufrido y al tipo de accidente que se relata en la demanda, careciendo el perito de los apelantes de formación médica para informar con seguridad y seriedad sobre tal extremo.


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