El nexo causal entre accidente y lesión

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Desde el equipo de CUBE, nos aclaran qué se entiende por nexo causal entre una lesión, y el accidente como causa de la misma.

Nexo causal

Las lesiones ocurridas en accidentes de circulación que comportan algún tipo de alteración orgánica se pueden diagnosticar de manera objetiva por la exploración o por cualquier medio electromecánico o químico de diagnóstico.

Sin embargo, algunas lesiones comportan dolor sin que exista una lesión orgánica objetivada o se manifiestan después de haberse corregido esta. Está comprobada médicamente su existencia y por ello se recogen las algias postraumáticas, incluso sin compromiso radicular, en el Anexo del Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor.

Nexo causal jurisprudencia

Este tipo de secuelas no susceptibles de diagnóstico por medios electromecánicos o químicos comportan una especial dificultad que justifica que jurisprudencialmente se atenuen las exigencias probatorias pero también, por supuesto, a extremar la cautela.

Y todo ello se traduce en la evaluación de los datos clínicos e informes periciales sobre daño corporal, y no tanto en el de evaluación de los denominados informes biomecánicos, que más bien deberíamos de calificar como mecánicos porque estudian comportamientos cinéticos y de masas.

Nexo causal accidente de tráfico

La alta preparación de un ingeniero no justifica añadir a su reputada competencia la de determinar la incidencia de la colisión de vehículos en la salud humana más allá de ofrecer referencias para una correcta evaluación que, en algunos casos, serán muy relevantes y en otros casos menos.

Cuando se producen impactos de gran intensidad tales informes – en relación con posibles lesiones- no son relevantes porque los resultados traumáticos que se producen son evidentes y se objetivan clínicamente, y no es preciso salir del ámbito estrictamente médico para su valoración.

Pero cuando el impacto es de menor intensidad estos informes pueden tener relevancia, pero sólo para poner de manifiesto el comportamiento de móviles (velocidad y reconstrucción del accidente, en general) y materiales (deformación de materiales, transferencia de la intensidad del impacto al desplazamiento de personas y objetos…). Sin embargo, más allá de tales conclusiones, cualquier intento de establecer conclusiones sobre la existencia o inexistencia de una lesión resulta, cuando menos, incierto y escaso de eficacia probatoria.

Umbral para posibles lesiones

No podemos admitir, a partir de criterios técnicos ajenos a la medicina, que exista un “umbral para posibles lesiones”, porque es notorio que en el plano de la salud no existen lesiones sino lesionados, y que la respuesta del cuerpo humano a un impacto es variable y, en cierto modo, impredecible, sometida a un sinfín de circunstancias aleatorias que dan lugar a diferentes resultados; hasta un estornudo sorpresivo y forzado puede dar lugar a una contractura que puede generar algias cervicales.

Cualquier estudio teórico sobre lo que se da en denominar “estudios de biomecánica” responden a estudios estadísticos cuyas bases de estudio -por cierto- tampoco conocemos, lo que no nos permite determinar la fiabilidad de las consecuencias extraídas y su adecuada valoración.

La respuesta del cuerpo humano ante desplazamientos bruscos solo puede ser medida en cada caso concreto. No responde igual una persona prevenida, que ya está alerta para afrontar el impacto, que a otra desprevenida.

No es lo mismo la respuesta de una persona en posición centrada y bien asentada que la de otra en posición de escorzo y algo girada. Y no es lo mismo la respuesta de una persona que la de otra ante impactos de igual intensidad.

Podríamos seguir indicando variables, pero lo que es difícil admitir -por no decir que es inadmisible- es considerar que la baja intensidad de un impacto excluye necesariamente posibles algias postraumáticas, salvo una intensidad completamente insignificante porque, como ya hemos dicho, una contractura muscular por un movimiento brusco o por un empujón sorpresivo – por ejemplo- puede generar algias cervicales, sin olvidar que la predisposición a ellas varía incluso para una misma persona con pequeñas alteraciones de las circunstancias.

Informes biomecánicos y datos mecánicos

Así pues, sin descartar por completo en estos casos la importancia de los informe biomecánicos, han de ser valorados con mayor relevancia en relación con los datos mecánicos y con mucha menor relevancia en relación con los datos sobre la incidencia del impacto en la generación de las lesiones.

Sí hemos de dar importancia a una pronta atención médica -que no tiene tampoco que ser estrictamente inmediata- y a un tratamiento continuado y razonable instaurado por el médico que atiende al lesionado tras producirse la lesión. Y contribuye a reforzar la demostración de las algias postraumáticas el control del médico-forense que opera como un filtro fruto de un estudio sobre la racionalidad del diagnóstico y de la evolución de las lesiones.

Y para destruir este criterio de valoración racional de la existencia de las lesiones así apreciadas por un médico forense, se ha de articular prueba suficiente en contrario por parte de las compañías aseguradoras que frecuentemente utilizan este tipo de argumentos teóricos y generales que calificamos en CUBE Accidentes como de insuficientes, para atacar casos prácticos y concretos de los lesionados por accidente de tráfico.


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